diumenge, 9 d’octubre del 2011

La (increíble) presentación de Black

Actividad 14 de la página 31 del libro de texto


Yey~ Los Eito Rangers han llegado a este blog~
De hecho, hoy he venido yo solo, pero ahora mismo eso no importa, todo el mundo sabe que yo soy el mejor de los siete, no Red, no Yellow, sino yo. ¿Quién iba a ser si no?
Ay, ahora me acuerdo, nadie nos conoce por aquí… Bien, entonces me, ¿qué digo?, nos presentaré:
Los Eito Rangers somos un grupo de siete superhéroes (no quiero oír comentarios sobre esto, aunque a veces no lo parezcamos lo somos, de verdad). Sí, podéis preguntaros por qué nunca habéis oído hablar de nosotros, pero no creo que exista una razón para ello. Y no, que no seamos superhéroes no es una razón válida. Además, ¿no he dicho ya que sí lo somos?
Podría dedicarme a hablaros de todos los miembros, pero no lo haré. Los demás son muy aburridos. En vez de eso, me dedicaré a describirme a. Yo soy mucho más interesante que todos los demás juntos.
Me llaman Black y, por si mi apodo no os lo ha dejado lo suficientemente claro, mi traje es de color negro. Cuando nos distribuimos los colores, todos dijeron que era el perfecto para mí, pero yo creo que con él parezco un malvado. ¿Acaso no es verdad que en todas las series infantiles los malos van de negro? Es posible que sea un poco travieso a veces, pero eso no es ser cruel… Además, yo adoro a los otros miembros… Es verdad que, a veces, desearía poder apartar a Red y Yellow para poder tener más protagonismo, pero es que esos dos son un fenómeno de masas y es muy difícil destacar cuando los tienes a ellos delante. Es más, estoy seguro que Orange estaría totalmente de acuerdo conmigo en esto.
Vale, me estoy enrollando demasiado, y creo que Nasu me llama para separar a Blue de Green (parece que el primero ha intentado robarle la comida al otro y, ya sabéis cómo es Green con su comida… O puede que no lo sepáis, pero da igual). La conclusión a la que podemos llegar después de toda esta palabrería es... ¡que soy genial!
Y ahora me voy antes de que la pelea escale y estemos a punto de separarnos... otra vez…
¡Nos vemos!
Black


Editado el 10-10-2011


dilluns, 19 de setembre del 2011

[Corrección] Primer viaje a Osaka

Había oído hablar de la ciudad y había buscado información, había visto fotos y documentales, me había enamorado de los actores de la región y me había encaprichado de la música local, pero nada de eso superaba la sensación de pisar sus calles por mí misma y escuchar a todos a mi alrededor hablar en el especial dialecto que la gente de Kansai utilizaba.
Tan pronto dejé las cosas en mi habitación me apresuré a salir del hotel y a explorar los alrededores. Todo parecía tan nuevo, tan perfecto… Pero, junto a la sensación de cambio y anhelado encuentro, se respiraba un aire tradicional, como si algo allí siguiera igual desde hacía mucho tiempo.
Las puertas de un mundo del que sabía muchas cosas pero a la vez desconocido se abrían ante mí y sentía que, en el pequeño barrio en el que me encontraba, tenía todo lo que me hacía falta para disfrutar de mi viaje.
Una parte de mí creía que el tiempo debía detenerse para poder disfrutar de tan deseada situación, pero otra me apresuraba a correr para hacer todas las acciones que tenía ganas de realizar. No podía esperar a que se hiciera de noche para ver como, iluminada, la Torre intentaba tocar el cielo y llegar a su amada luna, tampoco tenía paciencia suficiente para aguardar calmadamente el horario de visitas del Castillo, y esa incontrolable excitación bañaba los pies y acunaba la impresión de ir demasiado rápido.
La siempre soñada ciudad esperaba bajo mis pies para ser explorada y yo no podía hacer más que pensar: ‘Ya estoy aquí, Osaka…

dimarts, 13 de setembre del 2011

Primer Viaje a Osaka

Actividad 2 de la ficha del 12-9-2011


Había oído hablar de la ciudad y había buscado información, había visto fotos y documentales, me había enamorado de los actores de la región y me había encaprichado de la música local, pero nada de eso superaba la sensación de pisar sus calles por mí misma y escuchar a todos a mi alrededor hablar en el especial dialecto que la gente de Kansai utilizaba.
Tan pronto dejé las cosas en mi habitación me apresuré a salir del hotel y a explorar los alrededores. Todo parecía tan nuevo, tan perfecto… Pero, junto a la sensación de cambio y anhelado encuentro, se respiraba un aire tradicional, como si algo allí siguiera igual desde hacía mucho tiempo.
Las puertas de un mundo del que sabía muchas cosas pero a la vez desconocido se abrían ante mí y sentía que, en el pequeño barrio en el que me encontraba, tenía todo lo que me hacía falta para disfrutar de mi estada.
Una parte de mí creía que el tiempo debía detenerse para poder disfrutar de tan deseada situación, pero otra me apresuraba a correr para hacer todas las acciones lo que tenía ganas de realizar. No podía esperar a que se hiciera de noche para ver como, iluminada, la Torre intentaba tocar el cielo y llegar a su amada luna, tampoco tenía paciencia suficiente para aguardar pacientemente el horario de visitas del Castillo, y esa incontrolable excitación bañaba los pies y acunaba la impresión de ir demasiado rápido.
La siempre soñada ciudad esperaba bajo mis pies para ser explorada y yo no podía hacer más que pensar: ‘Ya estoy aquí, Osaka…