Nota: Margarita, no sé si esto es un comentario crítico porqué busqué en internet como hacer uno y allí decía que no era un comentario filosófico sino una contraposición de ideas entre las del autor y las del crítico, pero yo creo que todos los argumentos son filosofia, así que, para mí, este texto no es un comentario crítico. Espero que para ti sí lo sea, porque no sé hacerlo de otra manera.
En este texto, el autor expresa su inquietud ante la posibilidad que un gen insertado en un organismo con tal de reparar una disfunción pueda pasar a la desdendencia del individuo al que se le ha aplicado el tratamiento. El periodista también nos invita a reflexionar sobre los cambios que estos tratamientos génicos podrían implicar en nuestra sociedad.
Desde mi punto de vista, es lógico inquietarse cuando nos enfrentamos a un hecho que ni los mismos expertos en el tema entienden, en este caso, el hecho de poder modificar un ser antes de que este sea formado (es decir, antes que el óvulo y el espermatozoide que lo convierten en zigoto se junten) pero también debemos saber que, en este tema concreto, los genes no siempre se expresan y, cuando lo hacen, no siempre lo hacen bien, por lo que hay tantas posibilidades de que la descendencia tenga cierta característica, la condicionada por el gen utilizado para tratar al individuo progenitor, como de ganar la lotería en Navidad.
Es verdad que nuestra visión de los tratamientos génicos se parece bastante a lo que llamamos el juego de la creación, pero en realidad, este tipo de terapias están muy lejos de permitirnos crear y modificar organismos a nuestro gusto, más bien el contrario, nosotros tenemos que adaptarnos a la manera de hacer de la naturaleza para conseguir lo que nos proponemos (que es tratar alguna dolencia o enfermedad). Por eso, no creo, al contrario que el autor, que esos cambios de genes puedan hacer muchos cambios en nuestra sociedad, a parte de lograr que seamos más resistentes a cierto tipo de patías (cosa que también es poco probable porque las mutaciones que en su tiempo nos distinguieron de los otros seres vivos consiguen cambios mucho mayores y mucho más rápidos que el tiempo que los científicos tardan en descubrir alguna manera de usar los genes que acaban de identificar).